miércoles, 7 de marzo de 2012



¿Quién es la ardida?

Grrrrr… Grrrr… Con ganas de decirte: “si tanto quieres que escuche lo que tienes que decir dímelo a la cara”.
Pobre niña idiota crees que con un abrazo de él y con estar impregnada de su aroma te pertenece más que a mí.
A ti te abraza como amiga; a mí me besa, me acaricia, Y ME ABRAZA como su NOVIA.
¿De qué presumes? si ese aroma que respiras desesperadamente no es de él sino mío, es que seguramente se le quedo impregnado por todo el tiempo que duramos abrazados. Tú intentas robarle lo que a mí me lo regala cada segundo en el que está a mi lado.
Tu lo ves y crees que esta sexy y guapo, pues créeme a mí, que yo no lo creo, lo sé. Esas fabulosas nalgas son de verdad, esas manos que tu deseas que te toquen, déjame te digo… que saben bien lo que hacen cuando pasan por mi espalda, por mi cadera, cuando acarician todo mi cuerpo, cuando me murmura al oído diciéndome te quiero mucho se algo que tu no, esos labios delgados y suaves también son deliciosos.
Ahora dime ¿Quién es la ardida? La novia que lo tiene y que hasta el mismo dice que ella es su único pensamiento o la tonta ilusa que cree tenerlo todo cuando ni dignidad tiene.
Para las amantes
La novia dice -Mientras a ti te insinúa que te quiere a mí y al mundo entero le grita que me ama
La amante dice -Te ama tanto que busca en otra lo que no encuentra en ti.
La novia dice -Me ama tanto que tú eres la otra, la oculta, como la ropa que no usas en público porque te da pena la poca cosa que es y sabes que… le importas tanto que sigue conmigo y no me deja, afirmas que no me quiere porque me engaña y que se supone que a ti te quiere ¿porque te usa? Tu estas en la posición de basura y yo en un pedestal, teniéndolo cuando yo quiero, no cuando él diga a deferencia de ti, tu eres un capricho, el un idiota y cuando yo quiera dejar de jugar a él lo mando a volar y te apuesto lo que quieras a que tu seguirás siendo la segunda, el me va a extrañar, a ti lo que siempre tuvo te va a dejar atrás y dime niña donde quedo tu orgullo
¿Quién pierde más la engañada que un día encontrara un amor que la sepa valorar de verdad o la que no vale nada, la que siempre va a ser un escalón, un tapete, la servilleta?
 Tú con tus meritos te conviertes una cosa no una mujer